20 de abril de 2015

Pilares

Adoro a mi familia. Es así.
Y no la cambiaría por nada del mundo.
Cada uno de ellos son una parte fundamental en mi vida. Ellos son los autores de lo que soy ahora. 


Empiezo por ellos, los que están más arriba en la escala de la sabiduría de la vida, mis abuelos. Incluso mis visabuelos, a los que tuve el grandísimo privilegio de conocer y vivir al lado de dos de ellos, han echo que si recuerdo los mejores años de mi vida aparecen ellos y sonrío con orgullo. Con sus ''cosas de mayores'' incluidas sus manías, su pan mojado en leche o incluso agua para cenar, con su dentadura sin dientes, con sus broncas porque tardaba demasiado tiempo en comer. Mi Cipriano y mi Juanita. Cómo les echo de menos.
Mis abuelos, los cuatro, son lo más grande que voy a tener siempre, pase el tiempo que pase. Ellos me han enseñado todo, desde hablar a andar e incluso a montar en zancos. Ellos que siempre tienen una sonrisa para mi. Se que siempre miran por mi bien que piensan en mi y me cuidan desde cualquier lugar en donde estén. Hace doce años el cielo quiso llevarse a la estrella que más nos alumbra todas las noches y que lleva de nombre Germán, y que se que siempre me va a guiar allá donde vaya, ese que pese a no tener dientes podía roer el hueso más duro y el que me enseñó eso de ''más vale maña que fuerza''. También tengo otras tres estrellas, pero por suerte, las tengo a mi lado casi todos los días. Mis Antonias y mi Angelito, el culpable de que ande por la vida con mis dos pies y que hoy en día sea motorista .
Sigo con mis padres. Ellos que se desviven por mi, que me dan todo lo que tienen, y que me cuidan como si fuera su mayor tesoro. Mi madre, la que se empeña en que todo lo haga perfecto, la que lleva el flamenco en sus venas, a la que casi convierto en estrella al nacer pero supo quedarse para cuidarme. Mi Rosita. La más bella de todo el jardín. A la que espero que se le cumplan todos y cada uno de sus sueños, porque se lo merece por trabajadora y por valiente. Mi padre, mi ejemplo a seguir, mi profesor favorito, del que quiero ser su mayor orgullo. Él que me enseñó que el ser constante tiene su recompensa y que nunca es tarde para aprender algo nuevo. Mi Miguel. Mi papi. Él, el culpable de que ame las tecnologías y los vehículos, de que ame ayudar a los demás, y de que ame cuidar a mi pequeño Simón. Mi pequeñito del alma. Nunca habrá tiempo suficiente para agradecerle a mi padre que nos trajera a esa ratita con pelo. Ese pequeñajo que me alegra la vida al llegar a casa cada día.
Mi terremoto, mi hermana, mi Mercedes. Esa a la que esperé con tantas ansias durante ocho años. Aunque nos peleemos la mayor parte del tiempo, ella es de la que más orgullosa estoy. Es la heredera de mi ropa, de mis manías y de mis gustos. Es lista y trabajadora. Ella hace que tenga ganas de enseñarle todo lo que se, de que no le tenga miedo a nada porque ahí va a estar siempre su hermana mayor para defenderla y ayudarla.
Aquí van mis tíos. Unos más fiesteros que otros, pero les adoro tal cual son. Ana y Mayte, la elegancia es su firma. Juan y Germán, los ''cachondos del pueblo'', los que saben montar una fiesta allá donde van, pero más trabajadores que cualquiera, son unos manitas y arreglan lo que sea. Mi tata, mi Tere, desde peque mi ''tita favorita'', la que me dejaba sus vestidos y sus zapatos, y de la que he heredado la pasión por esas dos últimas cosas. Es el ejemplo de constancia y dedicación. Mi ''kiki'', mi tito Jesús, el tío que más impone del mundo cuando se pone serio, pero al que adoro porque me hace comer verdura y lentejas en verano y es un deportista nato. Con la bici llegará lejos. Aracha, la cocinera número uno, la enrollada, la tía guay, la fiestera, a la que no le importa que hagas experimentos con su pelo y que la maquilles siempre y cuando la dejes ''cool''. Mi tío Jose, el que siempre me ha sacado de quicio con llamarme ''Pula'', el mejor motorista que hay, con el que aprendí que tener un aire acondicionado en agosto te da la vida y que tener barriga cuesta, y mantenerla, más.
Mis primos, los más directos porque si me extiendo a ambas partes no acabaría nunca. Les adoro a todos y cada uno de los ocho. Helen, porque estoy segura de que es la mejor maestra, y nunca me cansaré de agradecerle que me haya heredado parte de su ropa y sus juguetes. Dieguis, croquetilla, o como le llamen, que cambia más de motes que de calzoncillos, ese futbolista nato, del que estoy segura que llegará lejos porque por el genio que tiene y con lo bien que lo hace, se va a comer a cualquiera que se ponga delante. Javivi, el sevillano, el fiestero, el ''antes muerto que sencillo'', la constancia por excelencia y al que no le falta clase ni aunque monte en piragua o esté en un país del norte con un frío que corta. Pablaina, con el que más tiempo he invertido en jugar a los playmoviles, con el que más he jugado al fútbol, a la carrucha, a tirar escupitajos desde la ventana al tejado de enfrente y ver quién ha llegado más lejos. ¡Qué grande Pablisqui! Otro futbolista en potencia. Luesgo está J.A, Harry Potter de pequeño, el gafotis de siempre, con el siempre fui de vacaciones, con el que aprendí a tirarme de cabeza en la piscina, con el que estaba de acuerdo en que el mar es para montarte en una colchoneta y dejarte llevar. David (leído deivid), el más peque aunque ahora me saque una cabeza, al único que adoraba cuando me llamaba ''Pala'', con el que construía castillos en la arena porque le daba miedo el agua. Él si que se merece todo y más. Je, mi Jesusito del alma, mi favorito, mi rubiales, mi principito, al niño que yo más adoro sobre la faz de la Tierra, con el que siempre tengo ganas de jugar, de ir a cualquier lado, de enseñarle mil cosas, de quererle y achucharle. El mejor futbolista que ha tenido y tendrá Granada. Lu, qué decir de ella, de mi compañera en mi camino, de mi gemela, de mi rubita favorita, de mi compañera de juegos y aventuras, con la que he compartido momentos tan grandes como para mearse de la risa, literalmente. Mi Lucía, mi luz, mi gran apoyo siempre, con la que quiero compartir cada cosa importante que pasa en mi vida, de la que más orgullosa estoy, y a la que siempre voy a querer por encima de todo y de todos. Porque ella es eso, un rayito de luz cuando sólo hay oscuridad.
Mi familia es la mejor. Es unidad. Es valor. Es entereza. Es fuerza. Es valentía. Es amor.
Ellos son los pilares que me sustentan y a los que debo todo lo que se y a lo que aspiro.
Gracias a mi familia, todos y cada uno de ellos, por ser como son.
Estoy orgullosa de ser una Cabezas de la Mata.


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