28 de enero de 2012

Una verdad.

Todo, todas las palabras, las lágrimas, las miradas, las caricias... todo fue verdad. Ayer, di un paso muy grande para mi, hice el intento de aceptarlo, de aceptar que se va, que existe una posibilidad de que no vuelva, de que no me llame, de que no me envíe cartas ni fotos. Pero lo prometió, y tengo fe en que esa promesa no la va a romper.
Quiero que dentro de un mes y unos días, me saque de su cabeza, a mi y a todo el mundo, porque la pequeña que viene se lo merece. Se merece que la coja y se le caiga una lágrima, se merece todo. Y en junio todo dará un giro, y se centrará en las pruebas. Pero yo no puedo decir nada, no le puedo decir que quiero pasar otro verano genial a su lado, no puedo. ¿El por que? Porque es SU SUEÑO y nadie tiene derecho a tocarlo.
Dije una única mentira: que lo asumiría. Pero jamás lo voy a asumir. Todavía no me puedo imaginar verla cada 6 meses o mas...
Lágrimas, es hablar de este tema y ya se me escapan las lágrimas. Pero no son de pena, no. Son de tristeza porque se va, pero sobre todo son de ORGULLO. Lo orgullosa que estoy  y que estaré de ella, es que nadie, absolutamente nadie puede estarlo más que yo.
Porque la quiero, siempre, y por encima de todo.

Gracias por leerme.
Un besazo.
Paula.

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